Las consolas de videojuegos se preparan para un nuevo salto evolutivo 

Entre rumores sobre nuevas versiones de la Playstation, Xbox y la máquina que Nintendo ya estaría desarrollando, las apuestas apuntan a consolas más potentes para acortar la brecha con la PC que parece resurgir de sus cenizas

Un momento ideal para revivir batallas online, organizar encuentros virtuales de fútbol con amigos o quemar algo de caucho en las pistas al volante de los autos deportivos más codiciados. ¿El soporte? Las clásicas máquinas de Sony, Microsoft y Nintendo: hablamos de la Playstation 4, Xbox One y Wii U respectivamente.

Esta realidad tan contemporánea parece estar en el ojo de la tormenta y sometida a juicio a mediano plazo. En forma silenciosa, las compañías del entretenimiento digital estarían preparando el terreno para una evolución algo más medida de lo que los usuarios están acostumbrados, para responder a nuevas necesidades de cara a un futuro marcado por la ultra alta resolución.

El desafío del 4K

Con un presente lleno de rumores y pocas afirmaciones, las filtraciones indican que Sony ya estaría trabajando en una nueva versión de su consola. Sergio Rivero es administrador y fundador del grupo de Facebook PS4 Latinoamérica, un búnker social que reúne a más de 18.000 fanáticos de la consola de Sony que, día a día, comparten experiencias y debaten sobre diversos temas. En las últimas semanas, ante esta posibilidad, el grupo ha estado muy revolucionado “El tema de una posible Playstation 4.5 o Playstation 4K tiene a casi todos los usuarios bastante nerviosos. Hay algunos a los que mucho no les importa, otros están de alguna forma “contentos” y esperan que salga para comprarla. Pero el grueso de la gente tiene una gran disconformidad. Se sienten de alguna manera estafados. Muchos pudieron comprar la consola hace poco, y la posibilidad de que salga una nueva, más potente, los hace sentir un poco defraudados. Es entendible” comparte Rivero.

Una PlayStation 4: salió a la venta en noviembre de 2013
Una PlayStation 4: salió a la venta en noviembre de 2013.Foto:Sony

Los rumores son muchos y variados, pero la mayoría de ellos hace hincapié en la posibilidad de que la nueva consola pueda correr juegos en resolución 4K (actualmente la PS4 lo hace en Full HD), por lo que incorporaría un mejor GPU y procesador. Según un informe de The Wall Street Journal, el lanzamiento seria este año antes de la disponibilidad de los lentes de realidad virtual Playstation VR, a un precio de no más de 500 dólares.

De ser así, se produciría un gran cambio las reglas de juego que vendría a acortar el espacio de tiempo que separa una generación de consolas de otra. Un ejemplo de esto es la propia PS3, que se mantuvo vigente desde su salida en 2007 hasta la aparición de la PS4 en 2013. Ahora, en la carrera hacia la excelencia gráfica, la PS4 de menos de 3 años de antigüedad quedaría como una consola relegada por una nueva versión de ella misma.

Durgan Nallar es director del sitio sobre videojuegos Irrompibles y autor de dos libros sobre diseño de videojuegos, y observa con detenimiento las nuevas exigencias del mercado. “Un juego que soporte resoluciones 4K es más caro de hacer, pero es lo que demanda el público más tecnificado. En poco tiempo tendremos en nuestros hogares televisores que cuadruplican la resolución de un HDTV y se ven increíbles, pero para mover eso con una consola necesitás mucha más potencia. Ahora es una guerra inevitable entre Sony y Microsoft por mantenerse firmes en un mundo donde las PC empiezan a recuperar territorio”.

Sumar más potencia

Más allá de Sony, hay otros jugadores en el mercado que ya tienen su norte puesto en nuevos proyectos de hardware. Nintendo dejará de fabricar su actual consola, la Wii U, a fines de 2016 y ya prepara el desembarco de una posible sucesora. La Wii U llegó al mercado en 2012 y vendió alrededor de 13 millones de equipos, siendo la más perjudicada en la batalla de las ventas.

Una Nintendo Wii U. Llegó al mercado en noviembre de 2012
Una Nintendo Wii U. Llegó al mercado en noviembre de 2012.Foto:AP

Analizando esta situación, Nallar tiene en claro cuáles fueron las complicaciones que ha sufrido Nintendo en los últimos tiempos “La Wii original fue una consola muy buscada porque tenía un sistema de control simple e intuitivo, con el que hasta la abuela podía jugar (tengamos en cuenta que un gamepad normal tiene hasta 14 botones). Además, se orientaba a la familia y no solamente al “hardcore gamer”. Su sucesora, Wii U, en tanto, propuso un sistema de control más complejo, con una especie de tablet que interactuaba con el juego y los demás tipos de mandos. Por otra parte, no se veían juegos que justificaran lo que, en esencia, para los consumidores era como volver a comprar la misma consola. Y vale la pena mencionar que las campañas promocionales de Sony y Microsoft son muy intensas”.

Transitando dicha realidad, Nintendo tendría en la mesa de diseño su NX, una nueva consola llamada a competir con las máquinas de Sony y Microsoft que igualaría en potencia a ambas propuestas. La NX seguiría en línea con el concepto “revolucionario” que Nintendo viene construyendo desde el lanzamiento de la Wii incluyendo un sistema de juegos con realidad aumentada, controles simplificados y, según algunos rumores, hasta hologramas.

Otro jugador de peso en la industria es Microsoft. Su consola Xbox One tiene una potencia similar a la PS4 por lo que transitaría las mismas dificultades en una contienda con una PC gamer. Desde Microsoft parecen bastante tranquilos al respecto dado que, consultados por LA NACION, aseguran que “La adopción del contenido 4K es algo a lo que estamos atentos. A medida que aumenta su disponibilidad, vamos a explorar la integración de 4K en Xbox One, que es capaz de adaptarse a la mejor resolución del 4K para ciertos contenidos hoy en día. Los dispositivos poseen diferentes fortalezas y por ello confiamos en darle a los gamers la opción de elegir dónde quieren jugar. Es por eso que Xbox en Windows 10 es una experiencia en sí misma y no una copia de lo que uno puede encontrar en Xbox One”.

Hablando sobre la posibilidad de una nueva versión Xbox más potente, la compañía conducida por Satya Nadella se muestra bastante hermética. “Estamos siempre innovando, ahora y en el futuro, pero por el momento no tenemos novedades”.

Parece que los esfuerzos de Microsoft están puestos en el salto hacia la realidad virtual y la experiencia de dicha tecnología con los juegos de Xbox. “La prioridad de Microsoft es generar juegos y experiencias tanto para los usuarios de Xbox One como para los de Windows 10. Windows es un ecosistema abierto que se desarrolla tanto realidad virtual como en realidad mixta, por eso confiamos en darle la oportunidad a los gamers de elegir dónde y cómo jugar. Xbox One y Microsoft HoloLens funcionan con la plataforma de Windows 10, también invertimos en sociedad con Valve y Oculus y software con Minecraft. Windows 10 es la primera plataforma que de forma nativa asiste realidad virtual y computación holográfica con APIs que permiten entender la vista, los gestos, la voz y el entorno” comparten durante la entrevista.

Una Xbox One: salió a la venta en noviembre de 2013
Una Xbox One: salió a la venta en noviembre de 2013.Foto:Microsoft

Diversificando esfuerzos

Lejos de la fabricación de consolas, tanto Sony como Nintendo parecen comprometidas en el desarrollo de juegos para el emergente mercado móvil.

Nintendo viene trabajando con mucho esfuerzo en su salto hacia los celulares. El primero de sus hijos fue Miitomo, una app que permite crear un avatar para comunicarse con amigos. Lo cierto que esta tímida incursión pronto será blindada por una serie de juegos para teléfonos que la compañía nipona tiene en desarrollo.

Las franquicias de Nintendo durante años han sido catalogadas de simplistas, pero tanto Mario Kart como Donkey Kong se desenvolverían como pez en el agua en los Smartphones.

Como Nintendo, Sony es otra de las empresas que espera desembarcar con sus franquicias en los teléfonos de los usuarios. “El mercado móvil ha crecido en tamaño para poder competir con las máquinas de juegos tradicionales”, dijo Masaki Tsukakoshi, vocero de la filial de juegos de Sony durante una entrevista. En este microclima, es probable que pronto veamos a Kratos o al esperado Crash Bandicoot sorteando niveles en nuestro bolsillo.

Huawei presentó su visor de realidad virtual

Es un modelo que requiere utilizar la pantalla de los smartphones P9 o Mate 8, en una modalidad que sigue los pasos del dispositivo Samsung Gear VR

 El mundo de la realidad virtual suma a otro competidor de peso conHuawei, que acaba de anunciar un visor que funcionará con sus modelos de smartphone P9 y Mate 8. Es una modalidad idéntica a la adoptada por el Samsung Gear VR, un dispositivo que funciona de forma conjunta con los teléfonos de la línea Galaxy S6 y S7, o Alcatel con el Idol 4. Es decir, el teléfono es quien proporciona la pantalla; esto es diferente de, por ejemplo, lo que hace LG, que tiene su LG VR 360 para el smartphone G5, pero que usa unos lentes con pantallas incorporadas, y delega en el teléfono el procesamiento del video.

Conocido por el momento como Huawei VR, el dispositivo tendrá un catálogo de 4000 videos y 40 juegos disponibles gratis. A su vez, el fabricante chino destaca que su modelo contará con sonido espacial en 360 grados, una característica que permite tener una mayor sensación de inmersión.

En cuanto a las especificaciones técnicas, el sistema tiene un campo de visión de 95 grados, e incorpora un filtro que restringe la presencia de luz azul para proteger la vista del usuario. El Huawei VR por el momento no tiene fecha de lanzamiento ni precio final, pero se espera que esté disponible en algún momento de este año.

Una diferencia con Samsung, no obstante, es que el P9 y el Mate 8 tienen pantallas Full HD, mientras que los Galaxy S6 y S7 tienen pantallas QHD (2560 x 1440 pixeles), lo que les permite ofrecer casi el doble de definición cuando son mirados de cerca (con las lentes de los anteojos). Siguen lejos, no obstante, del Sony Xperia Z5 Premium con pantalla 4K.

Con las características de este equipo, Huawei compite de forma directa con el Samsung Gear VR, desarrollado de forma conjunta con Oculus y que funciona junto a un smartphone. El segmento también cuenta con firmas como Facebook, que tiene a su cargo a Oculus con el visor Rift, mientras que los taiwaneses tienen el HTC Vive. Tanto el Rift como el Vive funcionan conectados a una PC.

Por el lado de los videojuegos está el visor PlayStation VR, que debe estar conectado con una consola de videojuegos PlayStation 4. Del lado de Microsoft la apuesta está en una tecnología híbrida con HoloLens, más enfocado en el uso de hologramas virtuales y realidad aumentada.

Una ciudad rusa, en un futuro cercano, es el infierno mismo

En Escape from Tarkov, un título del género multiplayer masivo online esperado para este año, deberemos sobrevivir entre clanes y corporaciones

brevivir cada día en la destruida ciudad de Tarkov, en la región de Norvinsk, es un verdadero milagro. Ya casi no quedan civiles en sus casas, las que en realidad casi no podemos llamar así a lo que en realidad son sólo montones de escombros humeantes. Buscar agua, provisiones y abastecimientos para las salas de primeros auxilios es una odisea diaria. Tendremos que ir con nuestro rifle de asalto al hombro y esperar en cada vuelta de la esquina a ese francotirador que nos despenará. Tarkov en 2028 es lo más cercano a Sarajevo de los años noventa del siglo pasado que pueda haber logrado el ser humano. Y no hay escapatoria.

Es un ambiente casi de guerra civil, limitada a una ciudad y zonas aledañas, lo que muestra Escape from Tarkov, desarrollado por la empresa rusa Battle Estate Games, y que se presentará este año a nivel mundial, pero sin precisión de fecha. En principio sólo será para la plataforma PC con Windows.

El título, del género MMORPG (siglas en inglés de massively multiplayer online role-playing game), muestrauna ciudad y región ficticias. Supuestamente, lo que comenzó como una zona económica especial, un puente entre las economías de Rusia y Europa, desembocó en una crisis que no parece tener fin. La superficie quedó separada por tropas de las Naciones Unidas y del Ministerio del Interior ruso. Lo que quedó dentro está dividido en áreas ocupadas por los distintos clanes, sin una clara separación. Las áreas de influencia están apenas delimitadas por una calle o por una pared derribada por los disparos de armas pesadas.

En este videojuego, los usuarios deberán encarnar a mercenarios de los grupos USEC o BEAR, los principales. El primero está apoyado por una corporación internacional llamada Terra. El otro, aparentemente por el gobierno ruso. Aunque no se está seguro por completo de esto.

Permitirá recorrer libremente toda la zona
Permitirá recorrer libremente toda la zona.

Según lo que prometen los desarrolladores y productores, la acción se desarrolla en una gran área, repleta de monobloques semiderruidos, algunas plantas fabriles, bases militares abandonadas y algunas casas. También se podrán hallar algunos almacenes que, si todavía no fueron saqueados, serán un tesoro inmenso.

El objetivo del videojuego, además de sobrevivir, es escapar del área bloqueada. Con ayuda o sin ella, aunque sea un título que tiene modo multiplayer colaborativo.

Tendremos siempre disponible la información de cómo está nuestro estado de salud, como presión arterial, pérdida de sangre, contusiones y otros valores. Si uno muere, de vuelta a buscar todo lo que habíamos obtenido hasta ese momento.

Como en la vida real, las armas también se traban y se recalientan. Estas dos características se han tomado en cuenta por los creadores de Escape from Tarkov. Además se han incluido numerosos personajes no jugables (NPC).

Para quien quiera ver unas escenas del videojuego ya hay un tráiler enhttp://bit.ly/1XQ4bep

¿Cuánto falta para que un robot se quede con tu trabajo?

El revuelo que causó Uber esta semana tiene uno de sus principales ejes en el interrogante más amargo de la modernidad: ¿cuánto tardarán en dejarnos sin trabajo las máquinas, la inteligencia artificial, los robots, es decir, las nuevas tecnologías?

revuelo que causó Uber esta semana tiene uno de sus principales ejes en el interrogante más amargo de la modernidad: ¿cuánto tardarán en dejarnos sin trabajo las máquinas, la inteligencia artificial, los robots, es decir, las nuevas tecnologías?

En realidad Uber funciona aquí como el árbol que no nos deja ver el bosque. Ajustado a nuestra saludable tradición de seguridad social y con las garantías adecuadas para los pasajeros, este servicio tenderá a ofrecer mayores oportunidades de trabajo, no menos. El verdadero problema es que manejar autos, como cientos de otros oficios, dejará de ser tarea de seres humanos en algún momento del futuro próximo. De hecho, el mayor obstáculo para que esto ocurra no es tecnológico, sino legal y regulatorio. A largo plazo, ninguna ley ha logrado detener el progreso tecnológico en ningún momento de la historia.

En todo caso, lo de Uber es un caso testigo. Independientemente de que sea cierto o no, la primera reacción de los taxistas fue que la app iba a dejarlos sin trabajo. Ocurre cada vez que una tecnología irrumpe en una industria que no ha cambiado en décadas. Y es comprensible. Por desgracia, veremos estas irrupciones cada vez más a menudo. Hoy existen call centers en los que te atienden programas de inteligencia artificial, no personas. Y no hay modo de probar esto, excepto por medio de un test de Turing.

Pero las máquinas no pueden hacer -al menos, dentro de un marco temporal razonable- todas las tareas. En algunas son mucho mejores que los humanos. En otras, harían un desastre. Tener claro si los robots podrían en el futuro ejercer nuestra profesión o la que estamos a punto de estudiar parece ser un dato fundamental para nuestra prosperidad. No son buenas noticias, ya lo sé. Pero todas las actividades han sido sacudidas por el tsunami digital, y lo serán mucho más en el futuro. La buena noticia es que los empleos más robotizablesson también los más enajenantes. Pero, a la vez, no me da la impresión de que nos estemos preparando para una educación, una economía y un estilo de vida en el que trabajar ya no será obligatorio. O un mundo en el que trabajar signifique exclusivamente ejercer nuestras destrezas más profundamente humanas.

Es cierto que la tecnología crea más puestos de trabajo que los que destruye, pero todavía está por verse si acaso los avances cada vez más rápidos en inteligencia artificial no van a quebrar este balance. Algunas predicciones,como la del Foro Económico Mundial citada arriba , no auguran nada bueno, en términos de conflictividad social.

Ahora bien, ¿se puede predecir qué empleos son más susceptibles de quedar en manos de máquinas? Según Carl Benedict Frey y Michael Osborne, de la Universidad de Oxford, sí, y éste es el paper de 2013 en que analizan el trabajo del futuro (en inglés). La Radio Nacional Pública de Estados Unidos creó este excelente sitio Web, basado en el estudio de Frey y Osborne , que permite pronosticar si nuestro empleo podría ser realizado por computadoras en los próximos 20 años. No sorprende que los humanos que manejan taxis tengan un 89,4% de probabilidad de ser desplazados por robots (léase coches autónomos). En la misma categoría (Transporte), en cambio, los controladores aéreos bajan a un escaso 11,4 por ciento; dato interesantísimo, por cierto. Tampoco es casualidad que artistas, actores, coreógrafos, directores de cine y de teatro, arquitectos, abogados, asistentes sociales que se ocupan de adicciones y maestros de escuela, entre otros, tengan muy baja probabilidad (de 0,3 a 3%) de ser desplazados por máquinas.

La lección parece clara: la inteligencia artificial sin una consciencia humana no puede enfrentar los desafíos laborales que requieren creatividad, sensibilidad y capacidad para comprender las emociones del otro, del prójimo. Y, de momento, no podemos ni siquiera definir qué es la consciencia, como ya escribíotras veces.

Con estos asuntos en mente, hablé hace poco más de un mes con Greg Corrado, neurocientífico de Stanford que trabaja en proyectos de inteligencia artificial en Google. Investiga, entre otras cosas, la forma en que las máquinas aprenden. No la forma en que las programamos para que hagan algo más o menos inteligente, sino la forma en que aprenden a hacer algo sin que las programemos. Era la persona indicada para preguntarle por el futuro del empleo, y me parece que es una buena ocasión para publicar el diálogo que mantuvimos.

Greg Corrado, de Google
Greg Corrado, de Google.

-¿Cuál dirías que es la principal diferencia entre la inteligencia humana y la inteligencia de las máquinas?

-Hay tantas diferencias que es difícil señalar una que sea central. En mi campo, el del aprendizaje automático (machine learning, en inglés), tiendo a reflexionar mucho sobre el proceso de aprendizaje, y ahora que tenemos computadoras que son capaces de aprender de su experiencia, por primera vez queda claro que la forma en que las máquinas aprenden es fundamentalmente diferente de la forma en que aprendemos los humanos.

-¿Diferente en qué sentido?

-Los sistemas de aprendizaje automático más avanzados requieren miles de ejemplos para adquirir nuevos conceptos. Mientras que los humanos somos capaces de generalizar a partir de unos pocos ejemplos.

-Incluso perros y gatos pueden hacer eso, ¿no?

-Muchos animales pueden aprender de un número reducido de experiencias, pero los humanos parecemos particularmente buenos para generalizar a partir de una cantidad pequeña de experiencias. Las computadoras son enormemente ineficientes para aprender, y sólo reconocen patrones luego de ver algo un número abrumador de veces.

-¿Abrumador como cuánto? ¿Mil millones? ¿Un billón? ¿O hablamos de miles?

-Digamos 100 o 1000, como mínimo. Pero 1 millón o 1000 millones sería lo mejor. Números realmente grandes. Imaginate chocar contra una pared 1000 millones de veces antes de aprender a no pegarle a las paredes.

-¿Se sabe por qué los humanos tenemos esta destreza, la de aprender a partir de unos pocos ejemplos?

-Los neurocientíficos siguen investigando los algoritmos de aprendizaje fundamentales del cerebro, pero la respuesta breve es que no conocemos bien el aprendizaje humano. Sabemos cómo aprenden las máquinas, lo hacen mediante una enorme cantidad de mejoras minúsculas. Mi doctorado fue, de hecho, en neurociencias, no en ciencias de la computación. Pero no sabemos tanto acerca de la mente humana. En cambio, sabemos bastante acerca de los mecanismos de aprendizaje de las máquinas; ésa es, de hecho, la parte que diseñamos. Pero es cierto que resulta difícil, al menos hoy, interrogar a una máquina luego de que ha aprendido algo y entender cómo hace lo que hace.

-Hablemos de la consciencia. Daría la impresión de que muchas cosas que tenemos planeadas para los robots no son posibles sin una consciencia. ¿Pensás que alguna vez las máquinas serán conscientes o podrán al menos en parte interpretar la realidad de forma subjetiva?

-Una gran pregunta.

-Es un gran obstáculo, ¿cierto?

-La dificultad está en que ni siquiera sabemos qué es exactamente la consciencia. Científicos como Christof Koch quieren que las neurociencias estudien directamente la consciencia. Pero hasta que entendamos algo acerca de la naturaleza de la consciencia, es muy difícil pronosticar si alguna vez las máquinas van a tener algo así.

-¿Han hecho algún avance en ese sentido?

-Creo que el estado actual es meramente el de reconocer que la consciencia es un área de estudio importante.

-¿En qué son buenas las máquinas?

-La verdadera fortaleza de las máquinas es el cálculo determinístico.

-¿Dicho más claro?

-Trabajar con números grandes sin cometer ni un sólo error. Sin embargo, sólo recientemente hemos sido capaces de usar eso para algo en lo que los humanos hemos sido buenos durante un largo tiempo: el reconocimiento de patrones. Hace 7 años, más o menos, las computadoras eran pésimas (realmente pésimas) reconociendo objetos en una foto, algo que hasta los niños hacen sin esfuerzo. Pero ahora las máquinas han aprendido (lo han aprendido, no es que han sido programadas) a reconocer objetos en imágenes, entender palabras y otras tareas de esa clase.

-Cuáles son los empleos que tienen la mayor probabilidad de ser asumidos por los robots y la inteligencia artificial en la próxima década o algo así? ¿Hay algún rasgo que caracterice los trabajos más susceptibles de quedar en manos de las máquinas?

-Los empleos que son enormemente repetitivos y que no requieren ni planificación, ni creatividad, ni perspicacia, ni calidad humana.

-Hay una proporción muy grande de empleos que son así, lamentablemente. ¿Cuál es tu trabajo en Google?

-Mi actividad se divide entre la investigación y la ingeniería. Me siento afortunado de estar trabajando junto a un gran grupo de investigadores e ingenieros y de poder transformar eso en nuevos productos.

-¿Por ejemplo?

-Una de las cosas más fascinantes para mí estos días está en el impacto que podría tener en nuestra vida diaria el futuro de la traducción automática.

-Interesante. Solía divertirme dándole a los programas de traducción frases que no pueden resolver. Como Light flies like an arrow.

-La traducción por computadora está en pañales, en realidad. Pero tengo la esperanza de que habrá mejoras sustanciales en los próximos años. Queremos arreglar esos casos que mencionás y que hacen fallar a los traductores automáticos. O más bien, queremos tener máquinas que aprenden a ser realmente multilingües, para que puedan traducir con la misma sutileza que nosotros.

-El viejo sueño de Chomsky.

-Cierto, pero muchos de nuestros viejos sueños se han vuelto realidad recientemente.

 

Smartphones y phablets de alta gama, edición 2016

La oferta de Huawei, LG, Microsoft, Motorola, Samsung y Sony llegará a la Argentina en los próximos meses; todos apuestan a diferenciarse

novarse es vivir, dicen. Y en esta industria eso es, simplemente, un mandato ineludible. Por eso los fabricantes de teléfonos celulares refrescan gran parte de su oferta al menos una vez al año. Si bien es una práctica que atraviesa a todos los dispositivos de las firmas, las miradas siempre están puestas en los smartphones de alta gama. Es decir, los que combinan tecnología de última generación con veloces procesadores multinúcleo y mucha memoria RAM, pero que, además, están llamados a convertirse en los modelos de alta costura del competitivo universo móvil.

Como siempre, en la Argentina hay que esperar algunos meses para que el arribo efectivo y oficial se produzca. Los tiempos varían dependiendo de la empresa. En los últimos años, Sony mantuvo en el país una alta gama algo atrasada con respecto a lo que la compañía promocionaba en el nivel global, un campo en el que Samsung y Huawei han exhibido más cintura.

En la alta gama de 2016 los teléfonos reestrenan probadas tecnologías que han tenido mucho éxito entre los consumidores, como las pantallas curvas y los detalles en el acabado. Otras apuestas son las grandes baterías, que prometen hasta dos días de autonomía, lentes de realidad virtual y, claro, cámaras cargadas de megapixeles y nuevos sensores.

El Galaxy S7, de Samsung, en su versión Edge, con los bordes de la pantalla redondeados
El Galaxy S7, de Samsung, en su versión Edge, con los bordes de la pantalla redondeados.

Piezas de diseño

Hace ya algún tiempo, algunas compañías comenzaron a probar cómo funcionarían las pantallas curvas en los móviles. Fue un éxito casi inmediato. Samsung fue una de las que optó por este tipo de pantallas en su alta gama de celulares.

La empresa surcoreana tiene hoy una familia desdoblada con dos exponentes, ambos presentados en el Mobile World Congress (MWC) en febrero último. El Galaxy S7 Edge hereda la pantalla que se curva hacia los laterales del S6 Edge, mientras que el Galaxy S7 a secas carece de dicha característica.

En sus nuevos lanzamientos, Samsung volvió a apostar por dos móviles resistentes al agua, características perdidas en la generación anterior. También suma una elegante carcasa de aluminio y una batería duradera.

En cuanto a los detalles técnicos, el display del nuevo Edge trepa hasta las 5,5″ (a 1440 x 2560 pixels), mientras que el S7 se queda en las 5.1″; cienen con un procesador de 8 núcleos, 4 GB de RAM, cámara de 12 megapixeles (MP), grabación de video en 4K y Android 6.

Según Samsung, se espera que ambos teléfonos estén a la venta en Argentina desde el mes de junio.

El LG G5, su concepto modular permite ampliar sus capacidades
El LG G5, su concepto modular permite ampliar sus capacidades.

Huawei es una compañía que viene empujando desde abajo, pero que escaló fuerte en los últimos años. Ya es el tercer fabricante de móviles en nivel mundial y acaba de anunciar que Lionel Messi será su embajador tecnológico.

En materia de teléfonos, Huawei tiene una importante cartera de productos. Presentó su P9 en un evento realizado en Londres. El teléfono presenta un interesante acabado, dado que está construido en un solo cuerpo en el que se destaca el lector de huellas dactilares en la parte trasera.

El diferencial del P9 es su doble cámara principal con dos sensores de 12 MP con tecnología de la tradicional firma Leica, que promete fotos con más detalles sobre todo en condiciones de poca luz. La pantalla es de 5,2″ Full HD, mientras que la versión estándar incluye 3 GB de RAM y 32 GB de almacenamiento; la versión Plus viene con 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento.

Consultada por LA NACION, Huawei asegura que el P9 llegaría al país durante la segunda mitad del año.

LG también se sumó a la contienda en el MWC y presentó su G5, una apuesta por el postergado teléfono modular. Mediante esta característica, el teléfono se podrá mejorar quitando la batería y añadiendo por su sector inferior un accesorio para mejorar la cámara o un módulo que convierte al teléfono en un reproductor de sonido de buena calidad con 384 KHz de salida. Además el G5 puede hablar con otros accesorios -llamados por la compañía LG Friends-, que van desde una cámara para filmar en 360° hasta el Rolling Bot, un robot similar al Sphero BB-8 de Star Wars, pero que hace además las veces de cámara remota.

El G5 no se queda con su modularidad como único referente, también ha dado un salto a nivel estético: cambia los plásticos y el cuero del G4 por un diseño metalizado. Incluye una pantalla de 5,3″ (a 2560 x 1440 píxeles) con el sistema Always on Display (heredada del V10) que muestra notificaciones sin necesidad de activar la pantalla principal.

Si hablamos de pérdidas, LG decidió quitar sus botones traseros. En sus espaldas sólo descansa el lector de huellas y la doble cámara, una de 16 MP y otro de 8 MP.

El desembarco de este nuevo buque insignia en el país está fechado para junio o julio de este año según palabras de LG.

Una perlita de la empresa surcoreana es que puso a la venta esta semana en el país el Nexus 5X, el teléfono con el sello de Google y fabricado por LG. Este Nexus se ofrece con un procesador de 6 núcleos, pantalla de 5,2″ (a 1920 x 1080 pixeles) y una cámara principal de 12.3 MP.

Motorola es otra de las compañías siempre presente en la alta gama. Adquirida por Lenovo, la empresa se encargó de desdoblar su serie X ofreciendo varias propuestas. Sin fecha de llegada para el Moto X Force, un teléfono que la compañía promociona como a prueba de todo, lanzaron a fine del año último en la Argentina el Moto X Play, un teléfono de 2015, pero que funciona como tope de gama aquí. El Play, que usa una pantalla de 5,5″, se destaca por poseer una batería que, según la empresa, puede durar hasta dos días y cargarse en poco tiempo gracias a su cargador TurboPower.

La phablet Mate 8 de Huawei, metálica y con una imponente pantalla de 6
La phablet Mate 8 de Huawei, metálica y con una imponente pantalla de 6.

Una empresa con muchas aspiraciones locales es Alcatel, que espera recibir el Idol 4 hacia fin de año. En su distribución global, el Idol 4 se presenta en una caja que puede convertirse en un visor de realidad virtual. Por ahora la firma tiene a la venta el Idol 3, un teléfono con pantalla Full HD de 5,5″ y procesador de 8 núcleos.

Cerrando la lista aparece Sony, que tiene un amplio frente para crecer de cara al futuro. Se presentará durante el mes de abril en Argentina el Xperia M5, un celular que sigue explotando las buenas cámaras de la compañía japonesa, equipada en este caso con un sensor de 21 MP. El M5 incluye, además, pantalla de 5″ Full HD, procesador de 8 núcleos y 3 GB de RAM.

Saltando al mercado mundial y sin fecha de llegada al país, Sony ofrece su nueva línea Xperia X como reemplazo a la serie Z. En esa gama se encuentra el Xperia X, el Xperia XA y el Xperia X Performance.

Cuestión de tamaño

El rubro de las phablets (teléfonos con pantallas más amplias), lejos de retroceder, sigue superándose con mucha constancia. Hoy es fácil cargar en el bolsillo un teléfono grande como el Mate 8 de Huawei (que se pondrá a la venta en el país en mayo) sin que éste supere los 180 gramos. El equipo trae una pantalla de 6″ y un envidiable diseño metálico.

La deuda de Huawei es con las resoluciones 4K. Tanto las pantallas como las cámaras de video de sus flagships deben conformarse, por ahora, con resoluciones Full HD. Del otro lado de la balanza, la empresa china lo compensa muy bien con el precio de sus equipos y sus enormes baterías.

Samsung es un jugador de la primera hora en este rubro con su línea Note. La ultima versión es la 5, que viene con pantalla de 5,7″, cámara de 16 MP y procesador de 8 núcleos.

La phablet Lumia 640XL viene con Windows Phone
La phablet Lumia 640XL viene con Windows Phone.

Por su parte, Motorola lanzó en el mes de marzo en el mercado local su Moto X Style, un teléfono con pantalla de 5,7″ (a 1440 x 2560 pixeles) que recupera (entre otras propuestas) su carcasa de madera. El equipo viene con una cámara de 21 MP y dispone de 32 GB de almacenamiento interno.

Cerrando la lista, y sin anuncios concretos sobre su futuro móvil, Microsoft tiene a la venta en el país su propia phablet, la Lumia 640XL con pantalla de 5,7″, cámara de 13 MP con óptica Carl Zeiss y Windows Phone 8.1 como sistema operativo.

Snapchat, el encanto de la autenticidad

En un almuerzo que tuve días atrás comenté que no encontraba una palabra exacta para describir qué distinguen las historias de Snapchat de todas las demás. La única palabra que se me ocurrió en ese momento fue “presencialidad”, que aunque creí estar inventando ya existe en el diccionario. Quería usar una palabra nueva para expresar algo difuso que creo identificar. 

En un almuerzo que tuve días atrás comenté que no encontraba una palabra exacta para describir qué distinguen las historias de Snapchat de todas las demás. La única palabra que se me ocurrió en ese momento fue “presencialidad”, que aunque creí estar inventando ya existe en el diccionario. Quería usar una palabra nueva para expresar algo difuso que creo identificar.

Una de las personas que me escuchaba me corrigió de inmediato. Dijo a los otros que estaban en la mesa, como si me tradujera: “Lo que quiere decir es ‘proximidad'”. No quise discrepar con alguien que sabe mucho más que yo de casi todo y en ese momento pensé que tenía razón. Pero me quedé pensando, y ahora estoy más convencido que antes de que no es proximidad lo que crea Snapchat, sino exactamente aquello que quise decir: presencialidad. Proximidad se refiere a lo cercano. Por ejemplo, el supermercado de los chinos de la vuelta está próximo, el invierno está próximo, mis vecinos están próximos. Pero la presencialidad se refiere a estar presente, a estar ahí, física o mentalmente.

En las historias de Snapchat, formadas por fragmentos de videos o fotos unidos de manera rudimentaria en un orden cronológico, aparece una sustancia indefinida que no detecto en otros medios. Se trata de una textura hiperreal que aporta la sensación particular de participar en una historia. Las imágenes simples de los teléfonos celulares, la actuación sin edición de los protagonistas frente a la cámara, la visión directa de los hechos (los videos de las historias no se pueden “subir” desde otros dispositivos, ni siquiera pueden estar pregrabadas) crean un efecto que nos emplaza en un lugar al que no asistimos. Es muy parecido a tener recuerdos vívidos de acontecimientos que no experimentamos.

Puede ser cualquier cosa, la entrega de MTV Movie Awards, el partido de Barcelona y Real Madrid, el casamiento de un desconocido, una mujer cocinando, la vida de Neymar, una pareja desayunando en Palermo… No importa qué, lo que sea visto en una historia de Snapchat nos dejará por un momento un rastro de experiencia auténtico.

Las historias de Snapchat expiran de nuestra memoria a casi a la misma velocidad que lo hacen de nuestros teléfonos. No podemos volver a ellas y al rato las olvidamos. Esa condición las hace todavía más auténticas, más parecidas a lo que presenciamos. ¿Qué recordamos de ayer? ¿Qué cenamos el miércoles pasado? ¿Podríamos recordar una conversación mantenida el domingo? ¿Y el otro? ¿Qué podríamos evocar de lo que sucedió diez años atrás? Poco.

No importa el esfuerzo que hagamos, los recuerdos también se extinguen. De los innumerables hechos que vivimos, lo que queda entra en un dedal y la mayoría de esos recuerdos fueron reescritos tantas veces que están lejos de lo que vivimos (lo dice Daniel Kahneman) . Dejamos una vida fugaz casi sin rastros, como las historias de Snapchat que cada día veo en mi teléfono antes de que se borren para siempre, como todo lo demás.

La era digital irrumpe en las empresas y las obliga a adaptarse

Los ganadores en la era digital hacen mucho más que marcar las casillas de una check list de capacidades tecnológicas. Saben que su éxito depende de las personas. La habilidad de entender las cambiantes necesidades y conductas de los clientes es, por supuesto, vital. Sin embargo, según los especialistas el verdadero factor decisivo en la era de la inteligencia será la habilidad de una empresa para desarrollar su cultura corporativa con el fin no solo de aprovechar las tecnologías emergentes, sino también de abrazar las nuevas estrategias de negocio que impulsan esas tecnologías.

Los ganadores en la era digital hacen mucho más que marcar las casillas de una check list de capacidades tecnológicas. Saben que su éxito depende de las personas. La habilidad de entender las cambiantes necesidades y conductas de los clientes es, por supuesto, vital. Sin embargo, según los especialistas el verdadero factor decisivo en la era de la inteligencia será la habilidad de una empresa para desarrollar su cultura corporativa con el fin no solo de aprovechar las tecnologías emergentes, sino también de abrazar las nuevas estrategias de negocio que impulsan esas tecnologías.

Las empresas deben centrarse en capacitar a las personas -consumidores, empleados y socios del ecosistema- para conseguir más con la tecnología. Tendrán que crear una nueva cultura corporativa que considere a la tecnología como la forma de capacitar a las personas para adaptarse y aprender constantemente, crear nuevas soluciones de forma continua, impulsar el cambio incesantemente y perturbar el statu quo. En una época en la que el enfoque está fijo en la tecnología, los verdaderos líderes deberán, de hecho, poner a las personas primero.

Un estudio de Accenture destaca: “Estamos inmersos en una revolución tecnológica transcendental; en concreto, una revolución digital. Nuestro análisis y modelo de investigación muestra que actualmente lo digital está dominando todos los sectores económicos”.

Al introducirse en todos los ámbitos, lo digital está trayendo consigo cambios en todas partes y sin precedentes. Hay nuevas tecnologías y soluciones, más datos que nunca, sistemas nuevos y heredados entrelazados, un aumento de la colaboración (dentro y fuera de la empresa), nuevas alianzas, nuevas startups… Todo nuevo. Al mismo tiempo, en el mercado, los clientes digitales también están madurando. Sus expectativas de servicio, velocidad y personalización, que han cambiado drásticamente, son solo el principio.

El auge de la generación del milenio (millennials) trae consigo no solo un nuevo tipo de cliente, sino también una nueva clase de empleado, con unas perspectivas y aspiraciones muy diferentes. Esta generación, digital prácticamente desde su nacimiento, demanda un mundo ajustado a sus necesidades y a sus nuevas expectativas sobre cómo debería organizarse el trabajo. Las omnipresentes tecnologías de colaboración están reconfigurando las reglas tradicionales del trabajo. La apuesta por el trabajo freelance y por las carreras profesionales diversificadas está reconfigurando la fuerza de trabajo, así como las actitudes sobre cómo, cuándo y dónde se realiza el trabajo.

Estos cambios no son graduales. De hecho, el cambio se ha convertido en la nueva realidad. Según la encuesta global de tecnología de Accenture a más de 3100 directivos de IT y de negocio, el 86 % de los encuestados prevén que el ritmo del cambio tecnológico aumentará rápidamente o a una escala sin precedentes en el sector en los próximos tres años. Y muchas empresas, ya de por sí afectadas por el impacto de la tecnología y los cambios que deben efectuar como respuesta, se encuentran temporalmente desbordadas -algunas de ellas incluso paralizadas, ante la magnitud de las tareas que tienen por delante-. Eso es comprensible.

No obstante, una vez que hayan hecho una pausa para recobrar el aliento, deberán empezar a cambiar sus productos, sus modelos de negocio y todos los procesos que les dan soporte. Tendrán que desarrollar nuevas habilidades y deberán aprender formas diferentes y más ágiles de trabajar en ecosistemas caracterizados por una colaboración más flexible.

¿Aceptarías el uso de celulares en una función de cine?

La cadena AMC se proponía hacerlo en Estados Unidos, argumentando que así atraería al público más jóven, que no quiere separarse de los teléfonos ni durante la película; el viernes debió cambiar su decisión

dos estamos acostumbrados a que antes de que comience una película en el cine, nos pidan apagar o silenciar los móviles. Y es que no hay nada más molesto que estar sentado en la oscuridad de un cine y tener al lado a alguien que no para de usar el celular.

Pero eso estuvo a punto de cambiar en las salas de la cadena de cines más grande de Estados Unidos. AMC -que cuenta con 400 cines en todo ese país con más de cinco mil pantallas- estuvo a punto de convertirse en el primer exhibidor en permitir el uso de teléfonos durante las proyecciones, no para realizar llamadas sino para, por ejemplo, el envío y recepción de mensajes.

Finalmente desistió el viernes, después de recibir múltiples reclamos, confirmando que no permitirá el envío de mensajes en sus salas. “Ni hoy, ni mañana, ni en el futuro cercano”, dijo la compañía.

Atraer a la juventud

La idea, que a algunos gustará pero que a otros les parecerá un horror, salió de Adam Aron, el nuevo presidente de AMC, quien está decidido a atraer a los jóvenes al cine. A Aron le preocupa que las nuevas generaciones no frecuentan el cine como lo hacían sus padres cuando eran jóvenes.

“Cuando le decís a un joven de 22 años que apague el móvil, no es que le estés arruinando la película, sino que para ellos es pedirles que se corten el brazo a la altura del codo. No podés pedirle a un chico de 22 años que apague su móvil. Así no es como vive su vida”, aseguró Aron.

El presidente de AMC afirmó (antes de descartarla por completo) que implementar la medida no era tan sencillo. “Existe una razón por la que se proyectan anuncios que dicen que apagues tu teléfono, porque los fans del cine no quieren a alguien a su lado enviando mensajes o teniendo el celular encendido”, señaló Aron, por lo que dijo que había que buscar una forma en que esto no moleste al resto de los espectadores.

La solución

Foto:LA NACION

Y ¿cuál era la solución ofrecida para respetar a los que se oponen al uso de celulares durante las proyecciones, y al mismo tiempo atraer a los jóvenes y a sus smartphones a las salas de cine? Según Aron, con medidas como una fila de asientos especial o incluso una sala para los que deseen usar sus teléfonos.

Esta no es la primera vez que se escucha esta idea, ya que hace algunos años otras cadenas plantearon lo mismo dado el auge de los teléfonos móviles. En aquel entonces se encontraron con una férrea oposición que provocó su desestimación, y lo mismo volvió a suceder esta semana. Pero la discusión ya está instalada.

Silicon Valley apuesta por el rayo láser para llegar a las estrellas  

Un grupo de inversores y científicos propone usar rayos láser para impulsar una vela espacial que lleve mini robots espaciales a Alfa Centauri

un intento por ir más allá de los planetas y saltar a la era interestelar, un grupo de científicos y otros profesionales reconocidos de Silicon Valley y de otros lugares también, dirigido por Yuri Milner, un filántropo ruso y empresario de Internet, anunció un plan, el martes, destinado a enviar una flota de naves espaciales robot no más grandes que los iPhone hasta Alfa Centauri, que es el sistema estelar más cercano a la Tierra, el cual está ubicado a 4,37 años luz de distancia.

Si todo sale bien (y se debe pronunciar un “si” cósmicamente enorme, que ocurriría dentro de varias décadas y que, quizás, costaría 10 mil millones de dólares estadounidenses), un cohete transportaría una “nave nodriza”, la cual llevaría al espacio aproximadamente mil sondas pequeñas. Después, una vez que se encuentren en órbita, dichas sondas desplegarían delgadas velas y posteriormente, impulsadas por poderosos rayos láser enviados desde la Tierra, se activarían una por una, como si fueran una horda de mariposas que migran a través del universo.

En dos minutos, las sondas estarían a más de 965.600 kilómetros (600.000 millas) de nuestro planeta (siempre que los láseres puedan mantener un rayo adecuado) y se moverían a un quinto de la velocidad de la luz. Pero todavía faltarían 20 años para que lleguen a Alfa Centauri. Las que sobrevivan, pasarían volando rápidamente por el sistema estelar y tomarían medidas y fotografías, que enviarían a la Tierra.

Yuri Milner, Stephen Hawking y el resto de notables que acompañan el proyecto para llegar a Alfa Centauri
Yuri Milner, Stephen Hawking y el resto de notables que acompañan el proyecto para llegar a Alfa Centauri.Foto:AP

Más de 40 años para conocer la estrella de cerca

Probablemente falte mucho tiempo para que se concrete gran parte de este plan. Milner y sus colegas estiman que llevaría 20 años hacer que la misión despegue, otros 20 años, llegar a Alfa Centauri y tendrían que transcurrir 4 años más para poder recibir los datos desde el espacio exterior. Además, se debe tener en cuenta que es necesario conseguir miles de millones de dólares para poder pagar este proyecto.

“Creo que usted y yo estaremos felices de ver el lanzamiento”, expresó Milner, de 54 años, en la entrevista. Y agregó que los avances en el campo de la medicina y la longevidad determinarían si viviría para ver los resultados.

“Llegamos a la conclusión de que se puede hacer: un viaje interestelar, quiero decir”, afirmó Milner. Él anunció el proyecto, llamado Breakthrough Starshot (Disparo Estelar, en idioma español), en una conferencia de prensa que se llevó a cabo en Nueva York, el martes, 55 años después de que Yuri Gagarin (por quien lleva su nombre Milner) se convirtiera en el primer ser humano en estar en el espacio.

El cosmólogo y autor inglés Stephen Hawking es uno de los tres miembros del directorio de la misión, junto con Milner y con Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook.

“¿Qué hace que los seres humanos seamos únicos?”, preguntó el Dr. Hawking. Y siguió diciendo: “Creo que lo que nos hace únicos es trascender nuestros límites”.

El Dr. Hawking agregó: “En la actualidad, nos comprometemos con el próximo gran salto en el cosmos porque somos seres humanos y nuestra naturaleza es volar”.

Stephen Hawking durante la presentación del proyecto que propone usar rayos láser para impulsar una vela espacial
Stephen Hawking durante la presentación del proyecto que propone usar rayos láser para impulsar una vela espacial.Foto:EFE

El proyecto será dirigido por Pete Worden, un ex director del Centro de Investigaciones Ames (Ames Research Center, en idioma inglés), de la NASA. Él cuenta con un destacado equipo de consultores, entre los cuales se incluye al astrónomo de Harvard Avi Loeb, como jefe; al astrónomo británico Martin Rees; al astrónomo ganador del premio Nobel Saul Perlmutter, de la Universidad de California, Berkeley; a Ann Druyan, quien es una productora ejecutiva de la mini-serie de televisión llamada “Cosmos: Odisea del espacio”, a la viuda de Carl Sagan; y al matemático y autor Freeman Dyson, del Instituto de Estudios Avanzados (Institute for Advanced Study, en idioma inglés), en Princeton, Nueva Jersey.

“Hay aproximadamente 20 desafíos clave para los cuales estamos pidiendo la ayuda de científicos expertos de todo el mundo, y queremos respaldar financieramente su trabajo”, dijo en un mensaje de correo electrónico el Dr. Worden.

Una detallada descripción técnica del proyecto se encuentra disponible en su sitio web.

Se estima que el proyecto podría costar de 5 mil millones de dólares estadounidenses a 10 mil millones de dólares. Inicialmente, Milner está invirtiendo 100 millones de dólares para las tareas de investigación y desarrollo. Él dijo que esperaba conseguir otros inversores, especialmente del ámbito internacional. Tanto la NASA como la Agencia Espacial Europea (European Space Agency, o ESA, por su acrónimo en idioma inglés) han sido informadas del proyecto, dijo el Dr. Worden.

Yuri Milner, el magnate ruso de Silicon Valley que está financiando el inicio del proyecto
Yuri Milner, el magnate ruso de Silicon Valley que está financiando el inicio del proyecto.Foto:Reuters

La mayor parte de ese dinero se destinaría a un conjunto de láseres gigante, el cual se podría utilizar para enviar repetidamente sondas a cualquier estrella (siempre que quienes las envíen no esperen un mensaje de correo a la brevedad) o alrededor del sistema solar, quizás para volar a través de los penachos de hielo de Encelado, la luna de Saturno, que podría contener microbios (pequeñas formas de vida).

En cierto sentido, el inicio de este proyecto espacial refleja el modo “éxito rotundo o fracaso total” de Silicon Valley. En vez de enviar una sola nave espacial grande y cara en un viaje que dure años, se trata de enviar miles de sondas baratas. Si alguna se rompe o choca con la basura espacial, habrá otras que puedan tomar su lugar.

Un viaje interestelar es una noción abrumadora y aleccionadora, pero Alfa Centauri es un objetivo atractivo para un viaje así: Es el sistema estelar más cercano a nuestro propio sistema y podría haber planetas en dicho sistema. El sistema, que a simple vista se observa como una estrella, está compuesto por tres estrellas: Alfa Centauri A y Alfa Centauri B, que giran en círculos mutuamente, y Próxima Centauri, que puede describir círculos en torno a las otras dos. En los últimos años, los astrónomos han recogido datos que sugieren la posibilidad de que exista un planeta de tamaño similar al de la Tierra en la órbita de Alfa Centauri B.

A Voyager 1, que es la sonda espacial más distante que ha enviado la humanidad, le llevaría más de 70.000 años llegar a Alfa Centauri si se la encaminara en esa dirección, lo cual no se ha hecho.

Con el transcurso de los años, se ha ideado una variedad de planes de propulsión con el fin de cruzar el vacío más rápidamente. En el año 1962, muy poco tiempo después de que se inventó el rayo láser, Robert Forward, un físico y autor de ciencia ficción, sugirió que se la podría utilizar con el fin de impulsar velas en el espacio.

Por otro lado, en el año 2011, la Darpa (Defense Advanced Research Projects Agency, en idioma inglés, o Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada en Defensa, en idioma español) salió a escena con 100 Year Starship, que es un concurso destinado a desarrollar un plan de negocios para los viajes interestelares.

Según todos los testigos, Milner inicialmente se mostró escéptico respecto de las sondas interestelares. Pero tres tendencias aparentemente no relacionadas con los viajes espaciales (los avances en la nanotecnología y los láseres y la marcha implacable de la Ley de Moore, que hace que los circuitos sean cada vez más pequeños y más poderosos), han convergido en lo que él llamó “una sorprendente manera”.

Ahora es posible integrar una sonda completa con computadoras, cámaras y suministro eléctrico, un paquete con una masa de apenas un gramo, un trigésimo de onza.

Para eso, dijo el Dr. Loeb, son las “entrañas” de un iPhone, despojado de su envoltorio y su monitor.

La energía provendría de una pequeña fuente radioactiva como el americio, el elemento que se encuentra en los detectores de humo. Por otro lado, la propulsión se tomaría de velas de papel de aluminio que se desplegarían para captar la luz del láser.

Pero el láser es el desafío más intimidante y caro. Tendría que generar 100 gigavatios de energía para los dos minutos que se necesitan para acelerar las sondas con forma de mariposa a un quinto de la velocidad de la luz (sometiendo así sus pequeñas “entrañas” a 60.000 veces la fuerza de la gravedad normal). Eso es aproximadamente la energía que se necesita para el despegue de un trasbordador espacial, expresó el Dr. Loeb, y alrededor de 100 veces lo que produce una planta de energía nuclear típica.

Pero para lograr obtener esa energía, se necesitaría un conjunto de alrededor de un kilómetro de diámetro que contenga miles de láseres disparando rayos al unísono.

Es más, con el fin de mantener el haz correctamente enfocado en una sonda, en un determinado momento, sería necesario contar con un sistema óptico adaptable que pudiera compensar la turbulencia atmosférica; algo que los astrónomos saben cómo hacer en 10 metros, que es el tamaño que tiene ahora el espejo de un gran telescopio, pero que todavía no pueden lograr que se pueda aplicar en más de un kilómetro.

Asimismo, otro de los desafíos a los que se enfrentan es el diseño de las velas, que tendrían que ser muy delgadas y que deberían poder reflejar la luz del láser sin absorber nada de su energía. La absorción de una cantidad tan pequeña como una parte de 100.000 de la energía del láser provocaría que la vela se evaporara.

Además, otro desafío quedaría para la imaginación. Nadie sabe qué podría encontrar la flota Starshot.

“Observar es muy diferente de ir y visitar el lugar”, señaló el Dr. Loeb.

Como él expresó, refiriéndose a los recientes experimentos que se llevaron a cabo en el ámbito de la física: “La naturaleza nos enseña que su imaginación es mejor que la nuestra”.

Traducción de Angela Atadía de Borghetti

Facebook explora nuevas fórmulas para mejorar las redes de internet en zonas urbanas

La compañía presenta dos proyectos innovadores para conectar el planeta, Terragraph y Project Aries, mediante la utilización de la infraesctructura pública y la mejora de la eficiencia de las antenas de telefonía móvil

Si los planes se cumplen, Facebook llegará a 5.000 millones de personas en diez años. Un objetivo ambicioso que requerirá del despliegue de nuevas fórmulas para conectar todas las regiones del planeta. Tras investigar acerca de las posibilidades para proporcionar conexiones mediante drones interconectados por láser, la multinacional norteamericana explora ahora mejorar las zonas urbanas.

La firma, propietaria de la mayor red social del mundo, ha propuesto conectar a las personas «desconectadas», es decir, las que continúan fuera del alcance de internet. Su aspiración, en teoría desde una perspectiva filantrópica, pasa por mejorar la experiencia de los más necesitados. Para ello, ha presentado dos nuevos sistemas terrestres que aseguran que serán capaces de mejorar la velocidad, eficiencia y calidad de la conexión a internet. Se denominan Terragraph y Aires. El primero se trata de un sistema inalámbrico pensado para las zonas urbanas de gran densidad y, el segundo, consiste en un proyecto piloto para ampliar el el alcance de la cobertura de internet en zonas de baja densidad de población.

«Buscamos tecnologías que harán que las cosas funcionen diez veces más rápido y sean diez veces menos costosos», ha asegurado Jay Parikh, vicepresidente ingeniería de Facebook, durante su conferencia de desarrolladores F8 que ha tenido lugar en San Francisco (EE.UU.) Lo presentó como una posible respuesta a la congestión de las redes móviles a consecuencia del aumento del consumo de imágenes y vídeos «online» con resoluciones cada vez más altos y como alternativa a la fibra óptica, lo que sin duda permiten transferencias de datos veloces y muy altas, pero su instalación resulta costosa para ponerlo en marcha en países emergentes.

Utilización de la infraestructura pública

Pero vayamos por partes. En el caso de Terragraph, la tecnología desarrollada se basa en un mini-antenas de red instaladas en un radio de entre 200 y 250 metros de la infraestructura pública, tales como la farolas, y utiliza frecuencias de radio de corto alcance. Esta propuesta, aún en una fase incipiente, ya está en pruebas en las instalaciones de Facebook en su sede de Menlo Park, pero se espera que se extienda en lagunas zonas de Silicon Valley.

El segundo de los proyectos en los que trabaja Facebook, bautizado como Aires, apunta a una mejora de la eficiencia de las antenas de telefonía móvil. La idea sería instalar una estación base equipada con 96 antenas, lo que aumentaría tanto el alcance de la transmisión como el número de personas que pueden utilizar las mismas frecuencias. A juicio de los responsables de la iniciativa, se trataría de una «buena solución para la población rural», ya que será capaz de llegar a «más personas» y «distancias más largas» que la tecnología actual.

Facebook, no obstante, continúa explorando nuevas formas para conectar el planeta. Su proyecto más ambicioso es su flota de aviones no tripulados, movidos por energía solar, que se conectarían a través de rayos láser de largo alcance y podrían mandar la señal a zonas remotas. Su primer drone,Aquila, ya se ha construido. Google cuenta con un proyecto similar, Project Loon, aunque en su caso utiliza globos aeroestáticos en lugar de drones.